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Clavo de olor

Clavo

El clavo de olor o girofle es una especia de uso restringido, debido su fuerte sabor. Se añade molido a batidos para bizcochos, magdalenas y muffins. También se infusiona en leche (normamente junto con otras especias) para realizar cremas y flanes. Su uso en tartas y postres es común, pero nunca es el ingrediente principal de un postre.

Qué comprar

El clavo se comercializa en pequeños cantidades o al peso, dado que no es habitual usar más de tres clavos por receta. Si lo compra al peso, pida pequeñas cantidades y asegúrese que no esta viejo. Si lo compra envasado, adquiera el envase más pequeño que encuentre. No suele haber diferencias sustanciales entre marcas diferentes. Tampoco existen variedades clasificadas comercialmente.

Uso

El clavo se usa para complementar o potenciar el sabor de otros ingredientes, como las ciruelas o la miel; casi nunca es un ingrediente principal ni su sabor es el predominante en un postre.

En repostería y pastelería los usos del clavo se reducen esencialmente a dos:

  • Se añade a batidos para hornear, como bizcochos, magdalenas y muffins, previamente molido en un mortero o un molinillo. Es habitual combinarlo con otras especias, entre las que casi siempre se encuentra canela. Como norma orientativa, no es recomendable añadir más de tres clavos por receta.
  • Se infusiona en algún líquido (casi siempre caliente) para aromatizarlo, con el que luego se impregnarán bizcochos (infusión en agua o jarabe) o se realizarán crema pastelera o flanes (infusión en leche).

Conservación

El clavo no caduca, pero pierde aroma una vez abierto el envase. Aun así, preserva bien su aroma durante varios meses si se envasa en un recipiente de sierre hermético. No hace falta conservarlo en la nevera.