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Coco seco

Coco

El coco seco es la pulpa del fruto de una palmera llamada cocotero, sometida a un proceso de secado. Es un ingrediente muy versátil y habitual en repostería y pastelería. La principal ventaja sobre el coco fresco es que las bolsas sin abrir duran bastante tiempo. Normalmente se vende rallado, en forma de pequeñas virutas, con las que se pueden rebozar trufas y otros pequeños dulces, cubrir pasteles y bizcochos, e incluso fabricar leche de coco casera. A veces se muele para obtener polvo de coco, e incorporarlo a preparaciones que requieran una textura más fina.

Qué comprar

El coco seco se suele vender rallado o en virutas. Es mejor comprarlo envasado en bolsas herméticas que al peso. En general, no suele tener clasificación comercial (ni por origen, ni por la variedad de coco), por lo que la única forma de comparar la calidad de diferentes productos es probarlos.

Uso

Se puede usar el coco rallado tal y como sale del envase, aportando una textura algo arenosa. Para obtener una textura más fina, basta molerlo con un robot de cocina o un molinillo de café.

Agunos usos del coco son:

  • Se añade coco rallado o en polvo a masas para hornear, como bizcochos, magdalenas y muffins.
  • Para realizar leche de coco (con los que luego se elabora una crema, flan, batidos u otra preaparación) se suele calentar agua con coco rallado o molido, se hierve brevemente, se deja en infusión durante un rato y después se filtra. El líquido resultante es la leche de coco.
  • A veces se espolvorea sobre postres (pasteles, tartas, bizcochos, muffins, magdalenas y muchos otros) como decoración y para dar sabor y textura.
  • Se pueden rebozar trufas u otros pequeños dulces con el coco rallado.

Conservación

Las bolsas sin abrir se conservan durante unos cuantos meses. Una vez abierto el envase, hay que conservarlo en un recipiente hermético. Se mantiene en condiciones óptimas durante 1 semana aproximadamente. Pasado ese tiempo, el coco rallado pierde sabor y en unas semanas más, se pone rancio.