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Grosella

grosella

Las grosella es un fruto redondo, pequeño (menos de 1 cm de diámetro) y de sabor ácido que crece en forma de racimos (como las uvas) en los arbustos denominados comúnmente groselleros. Pueden ser de color rojo, azul oscuro o amarillo muy pálido, lo que la convierte en un fruto muy estético para decorar postres. Debido a su sabor ácido es más común degustar las grosellas mezcladas con otros ingredientes más dulces: cocidas con azúcar para mermeladas, jaleas y confituras, en rellenos de tartas, bizcochos, muffins, pasteles o como simple adorno sobre una tarta. Para su degustación en crudo es aconsejable espolvorearlas con azúcar en polvo para contrarrestar su acidez.

Qué comprar

Según el color hay 3 tipos de grosellas:

  • Grosellas rojas. Son las más comunes. Su sabor es ácido y un poco agrio.
  • Grosellas negras o cassis. Son de color azul muy oscuro y sabor ácido y amargo.
  • Grosellas blancas. Son de color pálido, a veces un poco rosado, y ligeramente más dulces que los otros tipos (pero aún ácidas). Se cultivan muy poco, por lo que resulta casi imposible encontrarlas a la venta.

Las más comunes son las rojas. A la hora de comprarlas, tenga en cuenta los siguientes consejos:

  • El color debe ser uniforme e intenso.
  • Han de estar secas y ser firmes al tacto (las grosellas no son blandas, a pesar de su aspecto frágil). Las húmedas desarrollan moho en poco tiempo.
  • Han de desprender un olor perfumado.
  • Los frutos no maduran una vez recolectados.

Uso

Lave y seque las grosellas suavemente justo antes de consumirlas o cocinarlas. Los usos más habituales de las grosellas en repostería son:

  • La decoración de tartas, pasteles y postres. A veces se usa un pequeño racimo entero colocado sobre la superficie del dulce o como decoración sobre el plato de presentación.
  • La elaboración de conservas caseras, sobre todo mermeladas, confituras y jaleas.
  • Trituradas y coladas para la elaboración de coulis, salsas, siropes, batidos, gelatinas, helados, mousse y cremas.
  • En las macedonias y ensaladas de fruta, se combinan con otras frutas más dulces que contrarresten su acidez.

Conservación

Las grosellas han de conservarse en la nevera, sin lavar, en un recipiente ventilado. Duran entre 4 y 10 días, según el grado de maduración (cuanto más maduras, menos días).

Las grosellas frescas de pueden congelar. Para ello deben lavarse y secarse muy bien con papel de cocina. Se pueden congelar con el racimo o sueltas, en bolsas de plástico no herméticas (haciendo agujeros en las bolsas). Al descongelarlas tendrán una textura más blanda.